El fútbol fue justo
En un vestuario, el Blue, un silencio aterrador. En el otro, una fiesta
LONDRES -- Acaba de terminar el partido. La red todavía se sacude por el remate de Andrés Iniesta cuando ingresó en el túnel de vestuarios de Stamford Bridge. Subo cuatro escalones y a mi izquierda veo la puerta del vestuario local. Permanece abierta aunque nadie entra ni sale de allí. La luz del hall de ingreso está apagada, el silencio es aterrador. Me dirijo a nuestra posición para las entrevistas en vivo, pegada a la puerta de entrada del vestuario azulgrana. Desde el pasillo puedo oír los cánticos de júbilo. Piqué salé con el torso desnudo y se coloca rápidamente una camiseta para salir en TV.
Tití Henry charla con un periodista apoyado contra una pared. La puerta de entrada se abre y se cierra. Sale el utilero con dos maletas. Entra Ricard Pruna, médico del Barça, con la corbata desanudada y el rostro desfigurado de felicidad.
"Drogba se encaró con el árbitro, se le fue encima y le gritó que los había robado, que no cobró cuatro penales claros, que la UEFA no quería otra final inglesa..." me cuenta un periodista italiano. Sólo seis metros separan el vestuario Blue del azulgrana pero viven en diferentes planetas.Finalmente Pep Guardiola sale con su look cuidadamente desalineado. Como siempre nos atiende para las conclusiones finales "Fuimos a atacar y no renunciamos a nuestra filosofía" repite el entrenador a las televisiones. Al otro lado del pasillo un colega cuestiona a Hiddink por haber sustituido a Drogba en el final del partido. Un cambio defensivo para cuidar el resultado.
Mientras espero a mi próximo entrevistado recuerdo la previa del partido: Hiddink que, en conferencia de prensa, confesaba estar obsesionado con el Barça al punto de irse a la cama con un lápiz y una libreta de apuntes. En contraste, Guardiola parecía sereno. Tal vez, porque lo avala su forma de entender el fútbol. El Barcelona no se preocupa de tácticas, su estilo está marcado a fuego en su piel. Se ganará o perderá pero de la misma forma y con las mismas ideas. Uno sabe de estrategias otro de convicciones. Todavía no encuentro respuesta para valorar lo que pasó esta noche en Stamford Bridge como definirlo, como explicarlo.
Ya llega nuestro hombre. Leo sale del vestuario en sandalias, con una toalla anudada en su cintura y chupando un gajo de naranja. Me da un beso, lo felicito y comenzamos la entrevista. Este chico de apenas 21 años va a jugar su primera final europea en un año inmejorable (36 goles en todas las competiciones, con la liga a tiro y una final de copa del rey por jugar). Como sin quererlo Leo me deja la frase que estaba necesitando para entender lo que había pasado esta noche en Londres: "nos merecíamos estar en esa final" me contesta sin dudar, "el fútbol fue justo".
Martín Ainstein es reportero, comentarista de fútbol y corresponsal de ESPN en España. También es columnista de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.

