BUENOS AIRES -- La frase que me dijo una persona muy importante de River, que tiene hasta poder de decisión, me quedó repiqueteando en la cabeza. "Sabés qué, esta vuelta no podemos dejarlo que siga mirando para el costado. Hay que fijarse en lo humano. Así como está Ariel no le sirve a nadie, pero lo peor es que algún día va a pasar algo grave y todos vamos a lamentarnos porque no hicimos nada a tiempo".
Esta charla se dio en los pasillos de Monumental después de la derrota ante Lanús, con toda la carga emotiva y de necesidades que eso trae aparejado. Es decir, no se trató sólo de una expresión lanzada a la ligera, sin medir las consecuencias futbolísticas que eso podría traer aparejadas. Ya no está en discusión si Ortega rinde o no dentro del campo, si necesita un trabajo especial en la parte física o si está errando goles que antes no solía desperdiciar. No. Acá lo que se evalúa es qué hacer con el Burrito ser humano.
En su anterior episodio público, allá por la época de Diego Simeone, cuando el ídolo, tras la conquista del último título de River, debió irse por la puerta de atrás casi en medio de los festejos, se habló de algo similar. Una supuesta internación en Chile, la continuidad de un tratamiento en ambulatorio en Mendoza, los permanentes controles que atestigüen el cumplimiento de esa terapia, es decir, un cúmulo de buenas intenciones que no pasaban de ello. Y aunque el principal involucrado en la historia pasaba por un buen momento personal y familiar, las recaídas siempre estaban a la orden del día.
Pero esta nota no apunta a meternos ni a ventilar en cuestiones íntimas del Burrito. Sí, en cambio, se busca dejar sentado lo que podría suceder en las próximas horas. La decisión no va a blanquearse en forma de sanción, pero lo más seguro es que Ortega no juegue por el resto de la temporada. Por supuesto que lo que se defina tendrá que ver, también, con lo que diga y piense el jugador, pero la firme idea que hay en River es que se someta a una rehabilitación seria y, recién después de un plazo prudencial, con el jujeño bien encarrilado además en lo anímico, definir los pasos a seguir en lo deportivo.
Lo que tiene que ver con la faz futbolística, el equipo sigue padeciendo la falta de un delantero de área. Un 9 clásico que resuelva todas las ocasiones de peligro que River genera. En lo defensivo consiguió asentarse; en la gestación de juego, si bien aún tiene cuestiones por mejorar, va encontrando el camino con el correr de los partidos, pero cuando asoman en el borde del área no hay quién resuelva. Toda la claridad que puede exhibir hasta tres cuartos de cancha se transforma en confusión durante los metros finales. ¿Cómo revertir esto? No es fácil, porque el plantel no cuenta con alguien que posea esas características. Astrada prueba nombres, modifica posiciones, revuelve infructuosamente buscando una solución. Que no la tiene a la mano. Por eso, para dejar atrás la crisis, en el próximo libro de pases, más que nunca, River no podrá fallar en la elección.
Javier Gil Navarro
Blog
Fútbol: River Plate
Javier Gil Navarro es periodista desde 1987. Desarrolló gran parte de su carrera en el diario Crónica, en el que cubre la actualidad de River Plate desde 1993. Además, cuenta con amplia experiencia en diversos medios gráficos, radiales y televisivos de la Argentina. Recibió dos nominaciones para los Premios Estímulo TEA (1995 y 1996). En su Blog, estará cubriendo y comentando la actualidad de River.